Servir en un Retiro de Emaús es mucho más que asumir una función: es acoger una invitación que se siente por dentro, en lo más profundo. No se trata solo de colaborar, sino de responder al Señor con un “sí” que nace desde la fe.
Quien sirve en Emaús primero ha sido peregrina. Ha vivido su propio retiro, ha permitido que Dios salga a su encuentro y ha experimentado el camino desde dentro. Porque acompañar de verdad solo es posible cuando una también ha sido sostenida y mirada con amor.
Ser servidora es permanecer en segundo plano mientras Dios actúa en el corazón de otras mujeres. Es cuidar lo invisible, preparar con delicadeza cada detalle, sostener los tiempos y los espacios con cariño… confiando en que todo puede convertirse en signo de Su presencia.
Aquí, el valor del servicio no está en lo que hacemos, sino en la actitud con la que lo ofrecemos: con sencillez, con disponibilidad y con una vida interior que se alimenta en la oración.
Los gestos pequeños —ordenar un lugar, ofrecer una sonrisa, escuchar sin protagonismo, repetir tareas sencillas— adquieren un sentido profundo cuando se entregan con amor. Y en ese dar silencioso, también nosotras somos alcanzadas: Dios nos mueve, nos sana y nos transforma.
No hace falta llegar perfectas ni tener certezas. Basta con un corazón dispuesto, abierto a dejarse conducir y a dejarse tocar.
Si ya viviste Emaús y algo dentro de ti te invita a servir —aunque aparezcan dudas o cansancio—…
si sientes que este retiro puede seguir escribiendo tu propia historia de fe…
si descubres que servir es otra forma de amar y de permitir que Dios te ame,
quizá sea el momento de dar el paso.
Gracias por tu generosidad, por tu disponibilidad y por tu confianza.
Gracias por creer que Dios se hace presente también en lo sencillo y cotidiano.
Porque en Emaús no solo acompañamos a otras a encontrarse con Él:
mientras servimos, Él también sale a nuestro encuentro.
¿Cuándo?
10-12 abril del 2026
¿Dónde?
Casa Diocesana de ejercicios Via Lucis Santiago de Compostela
Inscripción Emaús Coruña
